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Carta a mi mejor amiga

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Hola, soy Sara amiga de Marta que para mi sorpresa os contó muestras vivencias durante un fin de semana en Londres en una historia que tituló “weekend en Londres”, digo sorpresa porque no me consultó si podía escribir un relato como ese y para más inri utilizando nombres reales además de hacer referencia a nuestros trabajos y a nuestros maridos, en acto de sutil venganza relataré como ella y yo comenzamos nuestra relación lésbica y también desvelaré un secreto que le he ocultado hasta el día de hoy y que compartiré con vosotros.

Recuerdo que era un día de lluvia en Madrid, la dos salíamos del Ministerio y yo esperaba a mi marido que debía venir a recogerme en nuestro coche, las dos estábamos paradas bajo la lluvia con los paraguas abiertos, ella comentó que hacía un día asqueroso y se me ocurrió preguntarle si quería que la lleváramos a algún lugar, dijo que esperaría a que parara de llover pero insistí, justo cuando llegaba mi marido  dijo que si no era mucha molestia la podíamos acercar a su casa que por cierto está cerca de la nuestra.

A partir de ese momento entablamos amistad y por inercia lo mismo ocurrió con nuestros maridos a pesar de la diferencia de edad que tenemos, todo eso ocurría cuando no habían nacido mis dos hijas, los dos matrimonios salíamos juntos a divertirnos e incluso fuimos de vacaciones de verano en alguna ocasión, precisamente durante un viaje que hicimos a Roma comenzó nuestra relación que ocurrió de la siguiente manera:

Los hombres  decidieron salir a visitar Roma de noche, nosotras estábamos cansadísimas y decidimos quedarnos a descansar en el Hotel, ella vino a nuestra habitación y comenzamos a hablar de varias cosas, durante la conversación reconoció que su marido era poco activo sexualmente y  hacía tiempo que se sentía insatisfecha, yo por el contrario dije que por aquella época estaba intentando quedar embarazada y mi marido ponía de su parte todo lo que podía, cuando escuchó este comentario dijo que yo era afortunada  por tener un marido tan guapo y activo sexualmente, su comentario me sorprendió y en ese instante reaccioné de manera inesperada, la abracé y sin saber cómo nuestros labios se unieron en un profundo morreo, no  hizo nada por evitarlo más bien lo contrario, se tumbó en la cama y el beso en la boca se hizo eterno y muy excitante.

Jamás había tenido una experiencia como aquella, un deseo irrefrenable surgió en mi cerebro y comencé a desabrocharle la blusa, sus pechos quedaron al descubierto pues no llevaba sujetador, el primer contacto de mi lengua en su pezón me hizo estremecer, jamás había sentido tanto placer ni tan solo cuando al chupar  la polla de mi esposo, era una sensación tan agradable que perdí la noción del tiempo, ella llevó sus manos a mis muslos y sus caricias tuvieron un efecto afrodisiaco de tal manera que comencé a mojar mís braguitas como ocurría durante los preliminares en las veces que lo hago con mi esposo.

De allí a estar completamente desnudas no sé cómo lo hicimos pero el deseo era irrefrenable y nos faltaban manos para acariciarnos por todo el cuerpo, yo besaba sus tetas y ella acariciaba las mías, cambiamos de postura y entonces era ella la que chupaba mis pezones con ansiedad, mordisqueándolos haciendo que me volviera loca, aprendimos a conocer nuestros cuerpos sin dejar un solo centímetro de piel por acariciar hasta que la boca de cada una encontró el sexo de la otra, nos retorcíamos de placer mientras las lenguas retozaban en las vaginas lamiéndonos el clítoris, gemíamos retorciéndonos  de placer hasta que llegamos al momento culminante que devino en un bestial orgasmo que nos hizo gritar como posesas, seguimos besándonos abrazadas hasta que  le hice ver que nuestros maridos podían regresar en cualquier momento, ella espantada fue a su habitación y yo me quedé esperando el regreso de mi esposo pensando sobre lo que acaba de ocurrir e intentando buscar una explicación que no fui capaz de encontrar.  Aquella noche hice el amor con él y tengo la sensación que fue la vez  en que quedé embarazada pues nueve meses después nacería mi hija mayor.

Cuando Marta y yo nos reencontramos el siguiente día no podíamos disimular los nervios y nuestros maridos preguntaron más de una vez que nos pasaba, nosotras muertas de vergüenza decíamos que estábamos cansadas por el viaje. No volvió a suceder nada entre nosotras durante aquellos días ni tan solo hicimos un comentario pero una vez en Madrid la primera ocasión que tuvimos de estar solas repetimos la escena del hotel, durante el embarazo fue ella la que me dio más placer sexual, conocía mi cuerpo y mostraba una sensibilidad especial en encontrar mis puntos más erógenos, sus besos y sus caricias me volvían loca y era capaz de hacerme sentir orgasmos como no lo conseguía mi marido durante aquel periodo.

En el relato de mi amiga contaba que su hijo  había reconocido habernos  visto disfrutando sexualmente, yo sé el  día que  nos sorprendió , ahora  contaré como sucedió, ocurrió un miércoles,  su hijo Carlos había terminado la carrera, cuando llegué a casa de Marta me crucé con él en la puerta y dijo que iba a ver el futbol a un bar cercano, no pude evitar acariciarle la cara y decirle que estaba  guapísimo, se sonrojó y salió corriendo, de echo el chico me ponía muchísimo y formaba parte permanente en mis sueños eróticos,  una vez a solas con Marta nos sentamos en el sofá y después de  los preliminares terminamos en el dormitorio, allí dábamos rienda suelta a nuestros deseos sexuales, con el paso del tiempo habíamos comprado un juego de consoladores de diferente tamaño y color que usábamos  para darnos placer mutuamente, llevábamos un buen rato disfrutando  de seguidos orgasmos,  a Marta le encantaba que la penetrara  con una enorme polla de silicona y mientras lo hacía no dejaba de gritar que ojalá fuera la polla de mi marido la que la perforara, a mí no me molestaba ese comentario, más bien me excitaba aunque yo fuera incapaz de hacerle saber que soñaba hacer lo mismo con su hijo.

Ella estaba  estirada boca terrosa sobre la cama yo sentada sobre ella no paraba de meterle la polla de silicona en la vagina una y otra vez haciéndola gritar como una posesa, ella  repetía continuamente entre jadeos que algún día sería mi marido quien se la follara, yo tenía enfrente la puerta del dormitorio y pude ver que se iluminaba el pasillo, en lugar de asustarme seguí con el mete y saca deseando  que fuese Carlos el intruso que apareciese y respiré tranquila cuando comprobé que efectivamente era él,  apagó la luz cuando vio la escena de nosotras dos disfrutando, se quedó inmóvil tras la puerta mirándonos  fijamente, espoleada por su presencia  comencé a decir mientras no dejaba de meter y sacar el consolador en el coño de su madre:

-¿te gusta que te folle como te gustaría que te follara  mi marido?, ella entre gemidos replicó:

-mucho, quiero follarme a tu marido y  que me folle como  te folla a ti, estaba disfrutando de lo lindo y no dejaba de gemir y jadear como una posesa, entonces miré fijamente a Carlos y dije:

- te follas a mi marido y yo me follo a tu hijo,  ella que estaba disfrutando de un continuo orgasmo dijo con la voz rota:

-te puedes follar a mi hijo y a mi marido si quieres, pero sigue dándome gusto, vi que su hijo tenía la polla entre las manos, se estaba haciendo una paja con una calma absoluta, su mirada se cruzaba fijamente con la mía y su rostro reflejaba una suave sonrisa, pasó la lengua por los labios lascivamente, insistí en el comentario anterior:

-¿júrame que si dejo que te folles a mí  marido,  dejarás que folle con tu hijo, ella me interrumpió histérica en medio del  orgasmo que la hacía gritar mientras hablaba:

-si…si,…si….,  fóllate a mi hijo y si quieres me lo follo yo también,  miré a Carlos que seguía meneándosela como si no hubiera escuchado las palabras de su madre que seguía  disfrutando de un orgasmo bestial, yo seguía metiendo y sacando el juguete de su vagina, solo paré cuando ella pidió que lo hiciera, me tumbé sobre ella para evitar que levantara la vista pues podía ver a su hijo que tranquilamente seguía masturbándose, le hice un gesto con la cabeza intentando hacerle ver que sería prudente que desapareciera y obedeció, una vez se hubo ido solté a Marta de entre mis brazos y la besé en la boca, lo ocurrido me había excitado tanto que rogué a mí amiga que me hiciera sentir tanto placer como fuera capaz, aquella tarde me corrí un montón de veces y mientras lo hacía no dejaba en pensar en el día que llevaría a cabo mí deseo..

Era tal la ansía de follar con Carlos  que mientras lo hacía con mi marido pensaba que era el joven quien me acariciaba y me daba placer, incluso alguna vez había estado a punto de decir su nombre en momentos de máxima excitación. El hijo de mi amiga es un chico guapísimo, alto y bien parecido, de rostro se parece muchísimo a su madre, tiene unos ojos negros que le hacen mirar de una manera profunda, cuando fija la vista en mí tengo la sensación que me está desnudando y en más de una ocasión no he podido reprimirme cuando en su presencia he necesitado ir al cuarto de baño a desfogarme, recuerdo la primera vez, fue una noche durante una cena en un restaurante, estábamos los dos matrimonios y Carlos, sin pretenderlo rocé mis piernas con las suyas y comencé a imaginar que él lo había hecho a posta, noté que me excitaba y me ponía cachonda, la vagina comenzó a humedecerse y no tuve más remedio que disculparme para ir al aseo, una vez allí me masturbé como una loca, sentí tal orgasmo que tuve que esperar un cuarto de hora para volver a la mesa pues estaba empapada de sudor, cuando regresé fue precisamente el hijo de mi amiga quien comento que parecía muy sofocada, eso me enardeció todavía más y desde aquel día se convirtió en objeto de mi deseo.

Respecto a lo que contó en el relato mi amiga puedo decir que todo sucedió de la manera que explica, yo disfruté sexualmente con el negrito pero Carlos además hizo que sintiera algo mucho más profundo, todavía se me eriza la piel al recordar  sus caricias y cada vez que rememoro  aquel instante noto humedad en el sexo, de echo apenas he vuelto a follar con mi marido al que por cierto y de manera sutil estoy haciéndole saber que Marta no deja de comentar lo guapo que es, él se limita a escucharme pero sé, porque le conozco,  que no es ajeno a mis comentarios, espero que antes del próximo viaje a Londres que ya estamos preparando pueda conseguir que Marta se lo haga con mi marido, en el fondo disfrutaré el morbo que debe sentirse al follar con el hijo de tu mejor amiga y a su vez que ella lo haga con mi propio marido, jamás he sentido celos y creo que si yo satisfago mis caprichos sexuales, mi amiga tiene el mismo derecho que yo.

Espero Marta  no te enfades porque haya escrito esto y lo haya publicado, tú hiciste lo mismo sin consultarme y como podrás comprobar he aceptado el reto de dar a conocer nuestras vivencias, al fin y al cabo como decimos muchas veces, hemos venido a este mundo a disfrutar. Besos.

 

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